“Cárcel no es para alejar a un animal peligroso de la sociedad”: Defensoría

José Manuel Díaz, Defensor del Pueblo delegado para la política criminal y penitenciaria, describió una por una las deficiencias en el sistema carcelario y las medidas que se deben tomar para mejorar la situación de los reclusos.

Díaz aseguró que la Defensoría adelanta un monitoreo constante a todos los establecimientos penitenciarios y carcelarios del país, y que en todos los casos han advertido la misma problemática que se traduce en:hacinamiento desbordado, precaria prestación del servicio de salud por parte de Caprecom, insuficiencia en programas de resocialización de los reclusos y edificaciones que no garantizan la seguridad de la población carcelaria.

Salud de los internos

"Hemos advertido que en algunos establecimientos hay falta de prestación de este servicio. Por ejemplo: este año se advirtió que en la cárcel de Quibdó, durante más de dos meses, el establecimiento contó profesional en asistencia en salud", recalcó el funcionario.

El defensor agregó que "la propia directora de Caprecom ha aceptado que asignarle la atención de la población carcelaria a esta entidad fue un error porque carecen de los recursos, por eso urgimos al Gobierno Nacional a que implemente el modelo de atención en salud que trae la ley 1709, modelo diferenciado para los internos".

Hacinamiento

El hacinamiento es producto de una política criminal que consistió en el aumento de penas, creación de nuevos delitos, entre otras; lo que disparó la población carcelaria, duplicándose en 10 años. Adicionalmente, no se han construido suficientes cupos carcelarios.

"Hay que reconocer que el Gobierno ha creado nuevos cupos carcelarios pero igualmente muchos de los establecimientos penitenciarios están ubicados en edificaciones que no estaban pensados para ser cárceles. Antes eran bodegas o un palacio municipal antiguo".

Programas de resocialización

Desafortunadamente muchas de nuestras cárceles son verdaderas escuelas del delito, carecen de programas de programas de resocialización, en buena medida al hacinamiento.

"La sociedad debe entender que el propósito del tratamiento penitenciario no es alejar a una persona peligrosa o salvaguardar a la sociedad de un animal peligroso, sino que es para permitir la resocialización, lo que implica reintegración social", dijo.

"No podemos alarmarnos cuando a una persona le conceden la libertad condicional, prisión domiciliaria o un permiso de 72 horas; porque lo norma-como debe ser-es que la persona se reincorpore al medio social", agregó.