Conductores borrachos matan a un colombiano cada día

En más de un millar de accidentes ocurridos en lo que va del año, los ebrios al volante han cobrado la vida de al menos 324 personas –más de un muerto por día– y han dejado heridas a otras 1.337 personas, muchas de ellas con lesiones permanentes.

La impresionante estadística, sin embargo, es menor respecto al 2013. En el mismo lapso, en 1.823 accidentes, en los que el alcohol aparece como la causa, murieron 389 personas, y 1.581 quedaron heridas. (Lea también: Padres de John Firacative, víctima de conductor ebrio, piden justicia).

Las autoridades coinciden en que la Ley 1696 del 2013, que endureció las multas y las sanciones para quienes manejan borrachos, incluso con la cancelación definitiva de la licencia de conducción, ha servido para disuadir a muchos de los que solían conducir con tragos.

La afectación del bolsillo, más que el miedo a la cárcel, ha servido para aleccionar a los irresponsables que conducen en estado de embriaguez.

Desde que se sancionó la norma se han impuesto comparendos por 167.000 millones de pesos, de los cuales aún están pendientes de pago 71.000 millones.

Aunque legalmente existe la posibilidad de que un conductor borracho sea procesado por homicidio doloso y termine pagando más de 10 años de prisión, si como resultado del accidente hay muertes, los que están en la cárcel son pocos.

De hecho, la decisión de un juez de garantías que el pasado fin de semana le dio detención domiciliaria a Aníbal Enrique Tapiaquien, al conducir un carro con placas diplomáticas, chocó contra dos taxis y ocasionó la muerte de un joven en la madrugada del sábado, es frecuente en estos casos.

Fabio Salamanca, el universitario que el año pasado, al embestir un taxi, dio muerte a dos personas, fue condenado el pasado 25 de febrero a 5 años de prisión.

La tercera víctima del caso, el conductor del taxi, Johan Iván Cangrejo Muñoz, quedó en silla de ruedas. Salamanca recibió una rebaja de la tercera parte de su pena –enfrentaba una condena de 15 años de cárcel– y recibió el beneficio de prisión domiciliaria, porque aceptó los cargos y no tenía antecedentes penales.

El pasado 30 de septiembre, un juez de Bogotá emitió una de las últimas condenas contra conductores que han causado tragedias por manejar en estado de embriaguez. Se trata de Leonardo Rocha, quien fue sentenciado a 29 meses de prisión, pena que también es excarcelables, tras aceptar el cargo de homicidio culposo.

Rocha atropelló a una menor de edad en el sur de Bogotá, el 31 de diciembre del año pasado, y durante los interrogatorios iniciales dijo que había perdido los frenos.

Según los testigos, el hombre estaba ebrio, huyó del lugar y luego se presentó a las autoridades.

Fiscales consultados por este diario admitieron que, aunque la ley da la posibilidad de imputar homicidio con dolo (con intención), lo que implicaría que hubiera detención efectiva, en la mayoría de los casos esa herramienta poco se usa y por eso las condenas terminan con el acusado en domiciliaria.

El ministro de Justicia, Yesid Reyes, quien aclaró que no estaba opinando sobre el caso puntual del sábado en la madrugada, dijo que las medidas de aseguramiento "no son penas" y que estas "tienen un fin muy puntual: garantizar que una persona va a comparecer a juicio, no va a manipular pruebas, ni va a seguir delinquiendo". (Vea: Así fue el accidente del carro diplomático que dejó una persona muerta).

El ministro explicó que "si el fiscal y el juez encargado de definir la situación jurídica consideran que con una detención domiciliaria se cumplen esas tres finalidades la medida de aseguramiento es la apropiada".

Consulte la noticia completa en